
¿Francés o alemán en la ESO? Cómo elegir bien para tu hijo
Para un alumno de 12 años que habla español, el francés es la optativa con el arranque más suave: comparte vocabulario, género y lógica verbal con el español. El alemán se lee como se escribe, pero sus tres géneros y cuatro casos piden más constancia. Las dos son 2 horas semanales en Madrid.
Lo que dice la normativa en Madrid
Cada septiembre, muchos padres de Madrid Norte se encuentran con la misma casilla en la hoja de matrícula: Segunda Lengua Extranjera, francés o alemán. Y la eligen con la información que tienen a mano, que suele ser una mezcla de "el alemán tiene más salidas" y "el francés es más fácil". Ninguna de las dos frases es del todo cierta. Esta guía las desmonta y te da cinco criterios para decidir bien, sin vender ninguno de los dos idiomas.
¿Tu duda es anterior? Qué es exactamente la Segunda Lengua Extranjera, cuántas horas tiene, cómo se evalúa. Empieza por la guía para padres sobre el francés en la ESO.
Antes de comparar idiomas, conviene tener claro qué se está eligiendo. En la Comunidad de Madrid, la Segunda Lengua Extranjera es una materia optativa en 1.º, 2.º y 3.º de ESO, con 2 horas semanales. En 4.º pasa a ser materia de opción con 3 horas. El centro está obligado a ofrecer al menos una lengua entre inglés, francés, alemán, italiano y portugués; cuál o cuáles, lo decide cada instituto. Los datos están en la tabla de enseñanza de lenguas extranjeras en la ESO del Ministerio de Educación, actualizada en diciembre de 2025. También en la organización de la ESO que publica la Comunidad de Madrid.
Tres consecuencias prácticas. La primera: en muchos institutos no hay elección, porque solo ofertan francés. La segunda: donde ofertan las dos, el grupo de alemán suele ser más pequeño. Un grupo pequeño en 1.º puede no abrirse en 3.º o en 4.º si no llega al mínimo de alumnos. La tercera: la carga horaria es idéntica, así que ningún idioma "quita más tiempo" que el otro en el horario escolar. Lo que cambia es cuánto trabajo en casa pide cada uno para ir al día.
Francés y alemán, comparados con honestidad
| Criterio | Francés | Alemán |
|---|---|---|
| Parentesco con el español | Lengua romance. Vocabulario, género y conjugaciones reconocibles desde el primer día | Lengua germánica. Casi nada se reconoce al principio, salvo préstamos y palabras técnicas |
| Pronunciación | Difícil: vocales nasales, la u, la r, muchas letras que no suenan y muchas palabras que suenan igual y se escriben distinto | Fácil: se lee como se escribe, con pocas excepciones. Lo que cuesta son las palabras largas y algunos sonidos como ch o la ü |
| Gramática | Dos géneros, sin casos. Lo que cuesta son los tiempos verbales y los verbos irregulares | Tres géneros y cuatro casos que cambian los artículos y los adjetivos, y el verbo al final en muchas frases. Muy regular una vez entendido |
| Arranque en 1.º de ESO | Rápido. En diciembre el alumno se presenta y describe a su familia con soltura | Lento. El primer trimestre se va en aprender a leer y en los artículos |
| Ritmo en 3.º y 4.º | Se complica con el pasado y los pronombres, pero el vocabulario sigue siendo un regalo | Se estabiliza. Quien ha entendido los casos avanza con seguridad |
| Títulos oficiales para escolares | DELF scolaire y junior, del A1 al B2, del Ministerio de Educación francés | Certificados del Goethe-Institut para jóvenes, del A1 al B1 y más allá |
La tabla dice lo que dicen los profesores de idiomas cuando se les pregunta en privado. El francés es más fácil de empezar y más difícil de pronunciar. El alemán, al revés. Lo que no dice ninguna tabla es cuál de las dos dificultades lleva mejor tu hijo, y esa es la pregunta que importa.
Un dato que suele sorprender. En los dos idiomas, el nivel que se alcanza al terminar 4.º de ESO es parecido, un A2 del Marco Común Europeo. En los dos casos el B1 llega en Bachillerato o con clases extra. Los alumnos de francés van más rápido los dos primeros años; los de alemán, si aguantan el primer trimestre, recuperan terreno después. Si quieres más detalle sobre la parte del francés, lee la guía sobre si el francés es difícil para un hispanohablante. Recorre uno por uno los puntos que cuestan y los que se regalan.

Cinco criterios para decidir, en orden
1. Cómo lleva tu hijo el inglés. Es el mejor predictor que tienes. Un alumno que va bien en inglés, que no sufre con la gramática y que se atreve a hablar, puede con cualquiera de los dos. Un alumno al que el inglés ya le cuesta necesita la optativa con el arranque más suave, y esa es el francés. Reconocer la mitad de las palabras desde el primer día evita la sensación de "no entiendo nada". Esa sensación hunde a muchos chicos en 1.º de ESO. Si el inglés es el problema de fondo, conviene arreglarlo primero; nuestros grupos de inglés para secundaria están pensados para eso.
2. Qué tipo de estudiante es. Hay chicos que aprenden de oído y por contexto, y chicos que necesitan reglas claras y tablas. Los primeros disfrutan el francés y sufren sus dictados. Los segundos disfrutan el alemán, porque una vez tienen la regla de los casos, todo encaja, y sufren la aparente arbitrariedad del francés escrito. Tú conoces a tu hijo mejor que cualquier orientador.
3. La continuidad en el centro. Pregunta en el instituto dos cosas antes de marcar la casilla: si el idioma se mantiene hasta 4.º y si se oferta en Bachillerato. Un idioma que se corta en 3.º porque no hay grupo deja dos años de trabajo sin rematar. En muchos institutos el francés tiene grupo en los cuatro cursos y en Bachillerato; el alemán, no siempre. Es un criterio poco romántico y muy decisivo.
4. El certificado al final. Los dos idiomas tienen títulos oficiales para escolares y los dos títulos sirven igual en un currículum o en una solicitud de beca. La diferencia está en dónde se prepara y se examina. El DELF scolaire se organiza en muchos centros de Madrid y se puede preparar dentro de las clases de refuerzo. La guía del DELF scolaire y junior para padres explica cómo. Los certificados de alemán para jóvenes existen igualmente; pregunta en el centro dónde se preparan y se examinan.
5. Lo que hay en casa. Un abuelo francés, una amiga alemana, un intercambio ya apalabrado, veranos en Bruselas o en Múnich. Cualquier contacto real con el idioma vale más que todas las tablas de este artículo. Un niño que puede usar lo que aprende con alguien de verdad no abandona.
Lo que no debería decidir: las salidas profesionales a los 12 años. Ninguna optativa de la ESO decide la carrera de nadie, y un A2 de cualquiera de los dos idiomas no es un requisito laboral en ningún sitio. Lo que sí decide la carrera, si acaso, es haber aprendido a aprender un idioma bien y haber llegado a un B1 o B2 que se pueda certificar. Eso se consigue con el idioma que el alumno mantenga, no con el que suene más útil.
Sobre las salidas, sin exagerar
Como el argumento aparece en todas las conversaciones, merece dos párrafos honestos.
El alemán es la lengua materna más hablada de la Unión Europea y la de una economía con un tejido industrial y técnico enorme. Para un futuro ingeniero, químico, mecánico de precisión o economista con vocación centroeuropea, un B2 de alemán a los 20 años es un activo real. También lo es en turismo de calidad, en música clásica y en ciertas áreas de investigación.
El francés es lengua oficial en instituciones internacionales (Unión Europea, Naciones Unidas, Comité Olímpico), en una parte creciente de África, en Canadá, en Bélgica y en Suiza. Es el segundo idioma extranjero más estudiado en España después del inglés. Para un futuro diplomático, cooperante, traductor o profesional del turismo, un B2 de francés a los 20 años es igual de real. También para quien quiera trabajar en Bruselas, Ginebra o Montreal.
Los dos son útiles. Ninguno es imprescindible a los 12. Y en las dos listas de arriba, lo que cuenta es el B2, no la optativa de 1.º de ESO. Si tu hijo tiene un idioma que le gusta y le funciona, ese es el que tiene salidas.

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Y si al final es francés
Si la decisión cae del lado del francés, que en nuestra experiencia es la opción que mejor arranca para un hispanohablante de 12 años, queda una cosa. El instituto no puede darla con 2 horas semanales y 25 alumnos por clase: que el niño hable desde el primer día y suene bien. Es lo que decide si el francés de 1.º se convierte en un A2 real en 4.º o en un aprobado de memoria que se olvida en un verano.
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Tienes el detalle en la página de clases de francés para la ESO. Y una guía sobre qué se estudia en 1.º de ESO para saber qué le espera el primer año.
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Preguntas relacionadas
Depende del alumno. Para un hispanohablante de 12 años, el francés tiene el arranque más suave porque comparte vocabulario, género y lógica verbal con el español. El alemán arranca más despacio, pero se lee como se escribe y su gramática es muy regular. Los dos llegan a un A2 al terminar la ESO y los dos tienen títulos oficiales para escolares. El mejor es el que tu hijo vaya a mantener hasta 4.º y a certificar.
Son difíciles en sitios distintos. El francés cuesta por la pronunciación (nasales, letras mudas, palabras que suenan igual y se escriben distinto) y por los tiempos verbales. El alemán cuesta por los tres géneros, los cuatro casos y el orden de palabras, pero apenas tiene sorpresas al pronunciar. Para un alumno español, el francés es más fácil al principio y el alemán se vuelve más previsible con el tiempo.
El francés es una lengua romance, hermana del español, y el alemán una lengua germánica, hermana del inglés. Eso explica casi todo. El vocabulario francés se reconoce, el alemán no. El francés no tiene casos y el alemán tiene cuatro. El francés se pronuncia de forma muy distinta a como se escribe y el alemán casi igual. En la ESO, los dos se dan con las mismas horas y llegan al mismo nivel.
No. En la Comunidad de Madrid, el instituto está obligado a ofertar al menos una Segunda Lengua Extranjera (inglés, francés, alemán, italiano o portugués). El alumno elige entre esa lengua y el resto de optativas del centro. Si el centro solo oferta francés, la alternativa es otra optativa, no el alemán. Lo que sí es obligatorio en toda la ESO es la primera Lengua Extranjera, que en casi todos los centros es el inglés.
En la matrícula de cada curso, normalmente en junio para el curso siguiente o en la primera semana de septiembre. En 1.º, 2.º y 3.º se elige una optativa de 2 horas. En 4.º, la Segunda Lengua Extranjera pasa a ser materia de opción de 3 horas y se elige junto con el itinerario. El idioma se puede abandonar en cualquier curso, pero lo normal es mantenerlo, porque cada año construye sobre el anterior.
El que tu hijo llegue a hablar de verdad. El alemán pesa en la industria, la ingeniería y la economía centroeuropea; el francés en las instituciones internacionales, en África, en Canadá y en el turismo. Los dos son útiles con un B2 certificado y ninguno lo es con un A2 olvidado. A los 12 años, la pregunta útil no es cuál tiene más futuro, sino cuál va a mantener el alumno hasta 4.º y más allá.
Ninguno oficial: el título de la ESO no certifica idiomas. El nivel que se alcanza cursando francés los cuatro años es un A2 del Marco Común Europeo. Los alumnos con refuerzo o con francés desde Primaria llegan al B1. Para acreditarlo hace falta un examen externo, como el DELF. Tenemos una guía completa sobre los niveles de francés de A1 a C2.
Se puede, porque la optativa se elige cada curso, pero rara vez compensa. El alumno que cambia en 3.º empieza de cero en un idioma nuevo mientras sus compañeros llevan dos años, y pierde lo aprendido en el anterior. Si el problema es que el idioma no funciona, casi siempre es mejor un refuerzo que un cambio. Si el problema es que el grupo no se abre, el cambio es inevitable y conviene saberlo en 1.º.